Actual composición racial de
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La economía de nuestro país por un largo período estuvo sustentada por el cultivo de caña de azúcar, sobre todo a partir de
Desde ese momento los ingenios azucareros se convirtieron en minas de oro y también en la principal fuente de empleo del país. Pero muchos dominicanos se negaban a trabajar en dichos ingenios por el mal pago que recibían y decidieron regresara a sus antiguas labores de labrar la tierra en campos y conucos. A partir de ahí la industria azucarera tendrá que enfrentar uno de sus mayores obstáculos: la falta de mano de obra.
Para combatir éste problema rápidamente se ideó traer jornaleros de otros países, esto dio pié a que a nuestro territorio llegaran dos grandes grupos migratorios: Cocolos y haitianos.
En el primer caso, con la palabra ¨cocolo¨ se identificó a los trabajadores que procedían de diversas islas de las Antillas Menores como Sanit Kitts, Islas Vírgenes, Monserrat, Dominica y San Martín. Estos realizaban el trabajo por un menos costo y al terminar debían ser regresados a sus países, pero muchos de ellos se asentaron en diversas ciudades como San Pedro de Macorís, Puerto Plata y Samaná. Por eso vemos que alguno de los habitantes de esas localidades siendo negros tienen apellidos ingleses.
Solamente para que tengamos una idea de la cantidad de braceros negros que ingresaba anualmente a nuestro territorio, citaremos las Memorias de
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Por otro lado, el caso de las emigraciones haitiana es mucho mas complejo por la cercanía de las naciones y también por los distintos períodos en que se han registrado. Desde antes de que se fundara
Sin embargo, el punto de mayor mezcla cultural de estas dos naciones se da ha partir de la invasión haitiana iniciada el 9 de febrero del
No obstante, el auge de la industria azucarera nuevamente hace que los haitianos penetren al país en gran cantidad, producto de la falta de mano de obra como ya lo acentuamos anteriormente. Estas grandes oleadas terminarían a partir del 2 de octubre de 1937 cuando inicia la conocida Operación Perejil en
Sin embargo, esto no impidió que los dominicanos absorbieran diversos rasgos característicos de la cultura haitiana como la practica de la hechicería a través del budú, la cual incluye sacrificios de animales, las fiestas de palo, el uso del tambor en la música criolla y el estilo del pelo entrenzado.
Hoy en día es tangible como la emigración haitiana se ha acelerado y ya es normal ver a un haitiano en los mercados y semáforo vendiendo sus productos, en las escuelas y universidades estudiando, trabajando en hoteles turísticos y hasta en algunos hospitales fungiendo como médicos. Pero para las décadas del 80 y principio del 90 los haitianos que vivian en nuestro país residían en los campos y bateyes escondidos y era poco común verlos de día. Recuerdo que cuando éramos niños y nos portábamos mal se nos asustaba diciéndonos que ´´el haitiano´´vendría y nos comería, por que su presencia era poco usual, pero hoy e no es así. Esto es una muestra de cómo su cultura se ha integrado e influido en nuestra sociedad.
Educador
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